miércoles, 12 de agosto de 2015

Descripción: 7ma con 39 costado Norte-Oriente.

Lados opuestos



Generalmente pasamos por las calles sin deternos a observar, o por lo menos ese es mi caso,  con este ejercicio me di cuenta de que suelo caminar simplemente viendo,  peor no observando y es por eso que al comienzo el ejercicio me pareció muy fácil y con poco para rescatar, fue al momento de escribir que descubrí lo mucho que pasa con pocos minutos de detenerse y volverse consciente del lugar en el que me encuentro.

Me gustó mucho el lugar que me tocó,  principalmente por que obtenía dos vista totalmente diferentes,  por una parte mientras miraba hacia Occidente pensaba que hacia allá un poco más hacia el norte estaba el Campin así que por eso era un gran costado,  pero en la vista cercana tono todo era tan bueno, es una zona de alto flujo vehicular,  fluye el caos,  la contaminación y el ruido de los estresados conductores que no toleran ni un día más el tráfico pesado y absurdo de Bogotá. Describe perfectamente lo que acabo de decir el hecho de que en pocos minutos pasaron dos ambulancias,  o bueno eso trataban d e hacer ya que los poco amigables conductores no les daban espacio para pasar.

Como si eso fuera poco aparecen dos policías,  quienes se supone deberían ayudar a mejorar la circulación,  no sólo no hicieron nada sino que además violaron dos reglas de tránsito,  uno cruzando el semaforo en rojo y el otro haciendo un cruce prohibido,  esa era una vista poco alentadora pero voltenaod la mirada de tantos bises, carros,  motos y bicicletas había,  un poco más hacia el sur,  un hombres de rastras larga su vestimenta colorida realizando Málaga te para ganar algo de dinero,  y a la vez tratar de distraer un poco a quienes pasan por ahí,  este malabarista parecía alejarse por completo del estrés que lo rodeaba y disfrutar de su actividad.

En el lado oriental el panorama era distinto,  mi favorito,  el lado verde de la ciudad,  poco concurrido a esa hora y en medio del estrés de una gran calle allí había silencio,  se trata de la entrada del parque Nacional,  lleno de arboles inmensos de años de crecimiento, verde dle pasto,  uno que otro puesto ambulante,  ciertos transeúntes y un pequeño santuario dedicado a la Virgen del Carmen,  un lugar tranquilo donde varios estudiantes y personas que trabajan o viven cerca visitan para realizar diferentes actividades, si tuviera que elegir con que lado quedarme,  definitivamente sería ese,  el tranquilo lado oriental del verde parque Nacional.

Creo que son tantos los detalles que se me escapan que leyendo cada relato d e mis compañeros,  encontraré más puntos y hechos que se me escaparon,  la tecnología y el sentido del tiempo que tenemos en esta época moderna nos ha privado de externos,  observar y detallar nuestro entorno,  basta tan sólo eso para poder darnos cuenta de la realidad que vivimos,  de la realidad de muchas personas y de lo mágico y enriquecedor que trae una ciudad tan diversa y si,  también caótica como Bogotá.

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